lunes, 31 de enero de 2011

Middle Age Freak; "Who Kill the DJ?" (I)


De mis primeras fiestas, convivios o reuniones, recuerdo una situación en particular: La privilegiada posición del DJ y su gran responsabilidad. El DJ en estas situaciones era aquel que se sacrificaba para que todos se divirtieran, pasando toda la noche junto al estereo, organizando tanto los discos del dueño de la casa donde era la fiesta, como los que llevaban los invitados, quienes le pedían con muchos “por favores” que pusiera una pista en específico. Esta persona organizaba y velaba por esos discos, para evitar que se perdieran. Rara vez se alejaba de estereo, pero nunca se preocupaba por buscar algo que comer pues siempre había algún acomedido para llevarle algo de botana y bebida.
No cualquiera podía ser un DJ. Tenía que ser aquel que entendiera, antes que nada, que la música que debía tocar no era necesariamente la que él quisiera escuchar. Necesitaba estar atento al ritmo de la fiesta para saber cuando poner, sin que nadie se lo pidiera, una rola calmada, un baile para parejas o un ritmo dinámico que obligara a todos a levantarse de sus asientos. Al final el DJ era de los últimos en irse, cuando el ritmo de la fiesta había decaído y todos roncaran perezosamente en los sofás o en el suelo. Y sin nadie que le diera las gracias por su esfuerzo, se alejaba por la oscuridad de las calles o con las primeras luces del alba.
Recientemente, cuando he asistido a una fiesta, cumpleaños o reunión particular, he notado algunos cambios en esta situación. Primero; la gente parece haberse olvidado definitivamente de los estereos o mini componentes y los ha sustituido con sus IPod o reproductores MP3. Los CD que se apilaban en un extremo de la mesa le han dado paso a las listas de reproducción o las tarjetas de memora. Una variante de esta situación que también he atestiguado es cuando se sustituye el estereo por una laptop con el reproductor de Windows Media, ITunes, radio por Internet o en casos más cosmopolitas, You Tube y una pantalla de plasma donde se proyecta el video que acompaña la canción.
La segunda situación que he visto es que la figura del DJ, si bien no ha desaparecido y sigue siendo figura indispensable en las fiestas, su técnica que más bien parecía un oficio de carácter artesanal y privilegio de unos cuantos, se ha convertido en algo parecido a una carrera técnica de tres años y al alcance de cualquiera. No es raro que eso pase, todos actualmente sabemos operar un IPod o una laptop y traemos música en nuestro reproductor MP3 o celular. Las funciones de random y loop ya no atan a nuestro DJ junto a la música, permitiéndole mezclarse con la gente para convivir, bailar un poco y buscar su propia botana, pero siento que a cambio de eso ha sacrificado el misticismo que lo rodeaba. Ya no es el “encargado de la música”, el que “no baila, pero pone buenas rolas”, el que “no podemos dejar de invitar porque, si no, ¿quién pone la música?”.
Curiosamente todos parecen disfrutar más esta situación, no cuestionaré eso. Y es que actualmente, auque sea por unos minutos, todos podemos experimentar esa sensación de ser quien controla la fiesta y hace girar la música con el toque de un dedo, teniendo a todos en suspenso sobre lo que uno elegirá para que siga la fiesta o para manipular la situación, buscando la canción adecuada que hará girar la cabeza de alguien más hacia la dirección correcta.
Pero creo que, finalmente, habrá algo que no cambiará: Nadie nos dará las gracias a la mañana siguiente, cuando la música enmudezca.

lunes, 24 de enero de 2011

Middle Age Freak; Sólo para Playstation 2

La semana pasada me ocurrió algo bastante simpático (al menos eso quiero creer): Matando tiempo en una tienda de videojuegos dentro de un centro comercial, tuve la sorpresa de encontrar una copia de “God of War II” a menos de 200 pesos. El mismo juego, todavía en diciembre del año pasado, no lo encontraba a menos de 350. Pensando que se trataba de algún error de etiquetado me acerqué al dependiente para preguntarle si aquel era el verdadero precio del juego.
“Sí, eso es lo que cuesta”, me respondió. “Pero está rebajado porque solamente es para el Play 2”.
Lo que siguió a esto fue un silencio incómodo marca “Kuzco” entre ambos, esquivando nuestras miradas mientras esperábamos que el otro dijera algo. Recuerdo que entonces pensé: “Debería enojarme, creo que me acaba de decir retrógrado”. Posiblemente él, por su parte, pensaba: “Creo que acabo de insultar a un cliente…”.
Pero la verdad estaba dicha: Aquel era un juego para Playstation 2, un sistema que las tiendas están liquidando con celeridad para darle paso a consolas superiores.

Pienso que entre los momentos más interesantes en la vida de un “gamer” está el ser testigo de cuando su sistema de videojuegos favoritos es superado por la próxima edición de consolas que vienen tras él. Y además creo que la misma situación puede aplicarse a todo aspecto de la tecnología: Computadoras, celulares, televisión, música, video-home, fotografía, cine, escojan uno. Últimamente estas transiciones tecnológicas han sido más aceleradas. Recuerdo que el cambio del sistema Beta al VHS tomó poco menos de una década, mientras que el cambio del DVD al Bluray podría concretarse en menos de cinco años. Entonces surge la resistencia; personas que piensan y juran que seguirán usando sus viejas cintas de audio y video y leyendo comics o libros impresos. Pero hay que ser sinceros; en mi caso puedo decir que, desde que puedo transformar mi música en MP3, grabar video directamente en DVD o una tarjeta de memoria o comprar series de televisión en DVD, no he vuelto a tocar una cinta magnética ni por error. Los comics ya los leo en la computadora mediante “readers” y ya estoy analizando que lector de libros digitales me gustaría adquirir.
Vale aclarar que no estoy en contra del avance de la tecnología en los campos del entretenimiento. Más bien pienso que el “apagón analógico” en México se ha retrasado demasiado, en comparación con otros países. Aunque aplaudo la permanencia de algunos medios tecnológicos que siguen consumiéndose con mediana o alta intensidad: El CD, el DVD, los teléfonos celulares o el IPod, por ejemplo y a comparación de otros que desaparecieron casi tan pronto como llegaron: El laser disc, el beeper, las unidades zip para computadoras o el sistema Advantix para fotografía.
No, lo que me altera en estos casos es la sorpresa con que los cambios se dan en situaciones particulares, llegando sin previo aviso y sin nadie a quien culpar más que a nosotros por no estar ni medianamente preparados para ellos. Por dar un ejemplo, cuando el editor de Súper Comics aceptó mi primer trabajo se lo entregué muy orgulloso en un disco de 3.5, cuando su computadora era un modelo que sólo aceptaba USB. Me vi obligado esa misma tarde a buscar una memoria flash, gastando más de 600 pesos por una de 128 megas, la de mayor capacidad aquel entonces.
Ya sólo nos queda guardar con mucho cariño nuestra vieja Palm o NES para no volver a usarlos. En cambio emplearemos emuladores de Nintendo o Sega dentro de smartphones que a su vez cumplirán todas las necesidades de los que requieran una PDA. Compraremos DVD vírgenes con serigrafiados que evocarán los viejos discos de acetato o antologías de música, películas o videojuegos clásicos en sistemas más avanzados.
Con este pensamiento en mente finalmente compré el “God of War II”. Por encima de todo, sé que pasaría un buen rato con ese juego antes de guardarlo indefinidamente. Posiblemente lo jugaría de nuevo años más tarde, con algún emulador para computadora o como parte de una antología. Pensamientos positivos que tenía mientras le pagaba al dependiente, quien de manera inocente sólo me dijo:
“¿Para Playstation 2? ¿Está seguro?”
Todo mi optimismo se fue al demonio.

lunes, 17 de enero de 2011

58 años de Teatro Musical en México se festejan... Con un libro

Rindiendo tributo al teatro musical que se escenificado en México desde hace más de 58 años, el periodista Fabián de la Cruz Polanco ha preparado el lanzamiento de su primer libro; una extensa investigación que reune en un sólo volumen las fichas de producción de los montajes de este género realizados en la Ciudad de México.


Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2010” será el nombre de este proyecto, publicado bajo el sello Samsara Editorial. Este libro incluirá información de montajes de teatro musical producidos en México por equipos mexicanos, ya sean obras de creación original en nuestro país o adaptaciones de trabajos extranjeros.


El volumen se divide en tres capítulos, enfocados en narrar la historia del género en la ciudad; mostrar la compilación de datos; y presentar los testimonios de los que hicieron y hacen el Teatro Musical en la Ciudad de México. Entre ellos se encuentran figuras como Roberto Blandón, Héctor Bonilla, Olivia Buccio, Federico DiLorenzo, Armando Pascual, Javier Díaz Dueñas, Manuel Landeta, Ignacio López Tarso, José Antonio López Tercero, Bianca Marroquín, Lucía Méndez, Erik Rubín, y Natalia Sosa, entre otros, además de los comentarios de Fela Fábregas, Federico González Compeán, Julissa, Angélica Ortiz (q.e.p.d), Silvia Pinal, Carmen Salinas, Tina Galindo y Morris Gilbert, principales productores del género en México.


Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2010”, estará a la venta próximamente. pueden solicitar información a historiateatromusical@gmail.com

Middle Age Freak; Llegaron Los Reyes *


* Lean Middle Age Freak una semana antes, en Reino Geek.
De todos los regalos que he recibido en Navidad y Día de Reyes, hay tres juguetes que tengo muy presentes en la memoria: Mi muñeco de Jabba the Hutt, con trono y Salacius Crum incluido, mi vehículo AT-ST, también de “El Regreso del Jedi” (era el año de su estreno en México) y mi juego “Laberinto”, de Ensueño, una plataforma circular sobre la que se tenía que hacer rodar un balín mediante una palanca, esquivando varios agujeros que había en el camino. Todos estos juguetes los recibí el mismo año (aún conservo el Jabba y el AT-ST) y recuerdo haber disfrutado con ellos durante todo el día, junto a los vecinos del edificio donde vivía.

Cada año, en el cinco de enero, podemos confirmar la fuerza que todavía tiene esta tradición en México y en general en todos los países de habla hispana, incluso por encima de la Navidad y el Año Nuevo. Y es que en Navidad regalamos bajo el amparo de un tercero, un elemento ficticio al cual hacemos moralmente responsable de las consecuencias que traiga el regalo.

Pero en la noche del cinco de enero los padres con gusto se ponen el manto de los Reyes Magos e inician una cruzada que parece estar impresa en su subconsciente hispano, iniciando con un subterfugio para sacarle a sus hijos la información de los juguetes que desean haciéndoles escribir una carta o llevándolos a los almacenes bajo la excusa de abastecer la despensa, tomando notas mentales de los objetos que capturan la atención de sus niños, para finalmente, más tarde esa misma noche, emprender la segunda mitad de la travesía.

Cientos de parejas se lanzan a la calle, algunas a los almacenes comerciales y la mayoría a las calles donde los comerciantes ya se han instalado. Lagunilla y Tepito se convierten en un hervidero insólito de gente, dejándose escuchar los gritos de propaganda de los vendedores y los regateos de los clientes que buscan amortiguar sus gastos.

Cada cinco de enero salgo a la Alameda o a alguna otra zona que haya sido absorbida por esta fiesta popular para empaparme de una tensión que considero más sana de la que se vive en Navidad o Año Nuevo, considerando que a la mañana siguiente, a diferencia de lo que sucede en Navidad con Santa Claus, los padres aceptarán en silencio las gracias que sus niños ofrendarán a los Reyes Magos.

En estos paseos también me gusta absorber los aromas de la comida, las fritangas, hot cakes y los platanos fritos, mezclados con el olor de la grasa de los juegos mecánicos, el plástico de los juguetes, los globos y el papel fotográfico de la instantánea que la familia se tomó con los Reyes, luego de horas de espera.

Es de rigor mencionar que los nuevos juguetes tecnológicos, gadgets o con carácter de lujo se han apoderado del gusto de los infantes; consolas de videojuegos, reproductores de música, muñecas u otros juguetes de edición especial, etc. No pretendo ponerme nostálgico sobre los juguetes de madera, el yoyo o la falta de imaginación. Después de todo, cuando éramos niños, siempre hemos añorado los juguetes de nuestro tiempo. Luego, al volvernos adultos y ponernos el manto de los Reyes Magos, extrañamos aquellos juguetes que nos dieron tanto placer y que ahora ya no podremos tener.

Podríamos llamar a esto el Síndrome Rosebud.

lunes, 10 de enero de 2011

Middle Age Freak; Quiero un Isaac Asimov de Peluche


En México Isaac Asimov es el autor de ciencia ficción más leído por gente cuya edad oscila entre los 14 y los 40 años. Podría cuestionar este hecho alegando que Asimov tiene dicho nivel de penetración porque es de los pocos autores del género publicados masivamente en nuestro país, pero sería buscarle tres pies al "Cronogato" pues la calidad de Asimov como escritor de ciencia ficción y difusor de las ciencias es incuestionable, aunque su técnica como literato sigue causando polémicas.


Mi primer acercamiento a la obra de ciencia ficción de Asimov fue gracias a mi amiga Sandra, quien conociendo mis intereses me recomendó la que es considerada su obra maestra: Fundación, e incluso me facilitó los libros. Enumerar las cualidades de esta obra y los premios que ha recibido, incluido el único premio Hugo que se ha otorgado por mejor serie de todos los tiempos, sería llenar líneas repitiendo lo que muchos ya han dicho y que es mejor comprobar por uno mismo.


Sin embargo el Asimov que más me ha impresionado como lector ha sido el de la antología "The Early Asimov", tres volúmenes que reúnen los primeros cuentos que publicó en su carrera, complementándolos con las anécdotas que los llevaron a su edición y su relación fraternal con el editor John W. Campbell, uno de los pilares de la industria editorial de la ciencia ficción en Estados Unidos.


Ahí conocí a un Asimov que trabajaba en el negocio de sus padres y donde calló a un cliente impertinente mostrándole el primer cheque que había recibido como pago por un relato. También conocí al joven estudiante que se convirtió en doctor cuando sus examinadores le preguntaron sobre el compuesto tiotimolina, sustancia que Asimov había inventado en un artículo científico falso que había escrito en tono de burla.


Este era el Asimov que no sabía exactamente cuando era su cumpleaños (por la diferencia entre calendarios hebreos y gregorianos y una ausencia de registros), pero lo celebraba el dos de enero. Este Asimov escribía la página editorial de su propia revista, en ocasiones señalando la suciedad que dejaban los caballos de la policía montada en las grandes ciudades, y que luego de recibir protestas airadas por parte de defensores de los caballos enumerando las virtudes de los equinos, se limitó a responder en su editorial siguiente: "No obstante, los caballos defecan".


A nivel personal, el Asimov que más me hubiera gustado tener es el que describió el escritor mexicano Jorge Cubría en su cuento "Fundación y Robots", publicado en el primer número de la edición mexicana de la revista "Asimov Ciencia Ficción": Un tierno Asimov de peluche (patillas incluidas). Me pregunto si en el "Build a Bear Workshop" podrán ayudarme a crear uno, cerebro positrónico incluido.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Felices Fiestas

Estamos acabando un año más y sólo me queda agradecerles su atención, sus visitas, comentarios, apoyo, etc. También agradezco a todos los representantes de relaciones públicas que han compartido con nosotros información de primera mano, para todos ustedes.

En general a todos agradezco su interés cuando publico algo nuevo y su paciencia cuando situaciones laborales me mantienen alejado de este medio.

Y finalmente, les deseamos unas felices fiestas y que todos sus propósitos se vean cumplidos.

PD: Para los que creían que no iba a encontrar una nueva imagen navideña de Card Captor Sakura, ¡tómenla!

martes, 16 de noviembre de 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - parte 1

El día de hoy tuve la oportunidad de ver la nueva película de Harry Potter, adaptación de la primera parte del último libro de la serie. La historia ya es conocida por la mayoría de los aficionados; Harry, Ron y Hermoine deben buscar y destruir los horrocruxes que albergan fragmentos del alma de Voldemort, quien cada vez gana más poder en el mundo mágico y está en busqueda de un metodo para eliminar a Harry definitivamente, y al parecer lo ha encontrado en tres objetos místicos conocidos como las Reliquias de la Muerte.

Después del Prisionero de Azkabán, esta franquicia cayó en la producción de adaptaciones mediocres (cinematográficamente hablando) en sus capítulos 4, 5 y 6, cada una peor que la anterior. Esta primera parte de Reliquias es igual de deficiente que las anteriores, pero también es mucho más dinámica y captura la atención del espectador, manteniéndolo interesado para la próxima película, a estrenarse a mediados del año 2011.

Lo más relevante son algunas escenas bien logradas, como la confusión con la "esposa" de Ron, el baile entre Harry y Hermoine, la tentación y las visiones que sufre Ron ante un horrocrux, la "cacería de brujas" que se da en el ministerio de magia, la animación que ilustra la historia de las reliquias de la muerte y (creanlo o no) Dooby.
Lo peor es la pobre edición que omite la muerte de algunos personajes relevantes y la explicación de algunos detalles, así como las largas escenas en los bosques que parecen no acabar nunca. En general es una película mejor lograda que sus antecesoras inmediatas, aunque no supera el trabajo de las tres primeras cintas. Y en realidad me ha dejado interesado en ver su descenlace el año que entra.